¿Por qué siempre obtenemos los mismos resultados?

¿Te has dado cuenta que solemos vivir situaciones parecidas año tras año?

Mary Morrisen dice que podemos vivir 90 años o un año 90 veces. Pero ¿por qué eso ocurre?

Para entenderlo, tenemos que saber cómo se forma nuestra manera de actuar.

Cuando nacemos entramos en contacto con formas de actuar y con creencias, que nuestros padres y personas con las que convivimos, repiten una y otra vez durante años.

Nos enseñan comportamientos e ideas sobre cómo tenemos que vivir, qué podemos conseguir, hasta dónde podemos llegar. Los asimilamos y actuamos de acuerdo con esta información que se queda grabada en nuestro inconsciente.

Difícilmente logramos algo que está fuera de lo que aprendemos si nos dejamos llevar por estos comportamientos e ideas.

Se queda claro cuando miramos que unos aprenden a ducharse por la mañana, otros por la noche. Aprendemos a hablar un determinado idioma, aprendemos una determinada religión o ninguna, aprendemos a valorar protocolos o verlo como una cosa sin sentido, etc. Todo dependiendo de con quién nos criamos.

¡Aprendemos una cantidad sin fin de hábitos!

Hábitos que reproducimos todos los días sin darnos cuenta.

Ese conjunto de hábitos genera un patrón de comportamiento difícil de cambiar porque actuamos sin reflexionar.

¿Te has parado a pensar en cómo podría ser tu vida si hubieras nacido en otras condiciones?

Yo nací en una ciudad muy grande, en una familia con reglas básicas de protocolo, solo jugaba con amigos fuera del colegio si iba a sus casas o ellos a la mía. Para mí no existía tener amigos vecinos y jugar en la calle. A veces imaginaba cómo sería mi vida si hubiera nacido en el campo, en medio de la selva, donde muchas de las reglas de vivir en ciudad no se aplican. Yo sería muy diferente, valoraría otras cosas.

Lo que quiero decir es que creamos este patrón y vivimos dentro de él día tras día. Esto está bastante bien porque genera seguridad, pero si queremos cambiar algo en nuestra realidad, esto va en nuestra contra simplemente porque no nos damos cuenta de lo que hacemos. Actuamos automáticamente, lo que genera la misma forma de actuar, y como consecuencia los mismos resultados.

Dificultad de cambiar.

Cuando queremos cambiar algo como parar de comernos las uñas u otra cosa sencilla, nos damos cuenta de la fuerza de los hábitos. En el caso de las uñas, me acordaba de que quería parar de comerlas cuando ya estaba en el segundo dedo ¡¡¡Ostras!!!

¿Qué hacer?

Para ser capaces de cambiar algo en nuestra vida tenemos que darnos cuenta que actuamos dentro de un hábito o conjunto de hábitos. Al observarlo lo sacamos del inconsciente. De esa forma, identificamos cómo funciona nuestro comportamiento específico en detalle, y sólo entonces seremos capaces de identificar qué podremos cambiar de ese comportamiento para obtener un resultado diferente.

Si queremos cambiar un comportamiento completamente, tendremos que poner el que elegimos en practica todas las veces necesarias para transformarlo en un nuevo habito que sustituya el anterior.

¡Poned a vuestros detectives a trabajar para parar de vivir muchos años iguales!

¿Puedes identificar algún comportamiento que has cambiado en tu vida? ¿Puedes identificar los hábitos que los mantenían? ¿Fue fácil o difícil para ti cambiarlo? Cuéntanos en los comentarios abajo, me va a encantar leerlo.

Un gran abrazo,

Thais

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